Jorge y Sandra son los papás de Juan Cruz Villagra, gente maravillosa que conocí a través de Facebook y que tuve la suerte de conocer en persona el otro día.

Sentados en la tribuna paddock del Hipódromo de Palermo, Jorge, Sandra y Matías (esposo de la hermana de Juan) me cuentan un poco de su historia.

Oriundos del Sur de Córdoba, un pueblito de alrededor de 8000 habitantes, cuyo nombre es Adelia María, son papas de dos, Lucia de 25 años y Juan Cruz de 28, Jorge labura de administrativo en una empresa agrícola ganadera, tambera, y Sandra en casas de familia.

El contacto de Juan Cruz con los caballos fue casi casual. Frente de su casa de Córdoba, vivía una familia que tenía campo y por ende caballos. Juan desde chiquito adoraba después de la escuela y los fines de semana, pasar su tiempo libre con esta familia a quienes él llamaba “tíos” y fue por ellos que aprendió a andar a caballo, tenía alrededor de los ocho años de edad.

Fue curioso porque si bien Jorge no se dedicó laboralmente a los caballos, cuando él era chiquito, a sus 9 años, Don Tito Bedoya (el papá de Santiago) lo quiso traer a Buenos Aires, pero Jorge no quiso saber nada con venir, era purrete y no era su sueño o no era su momento, tiempo después, en su adultez, volvió a vincularse con caballos porque su patrón tenía caballos de carreras. Así que por una cosa o la otra, sin nunca pensarlo como un futuro laboral, ni para él, ni para ninguno de la familia, anduvo entre caballos y carreras.

¿Cómo fue que Juan decidió ser jockey?

Juan amaba a los caballos, cuando era chiquito, el hermano de Jorge (tío de Juan) lo llevaba a las domas, y el domaba a los petisos y aunque varias veces domando cayo, se levantaba y volvía a subirse; él amaba a los caballos y sin dudas era su futuro.

Jorge me cuenta que un día viene Juan Cruz y le dice: Papá, quiero ser jockey.

El ya hacía mucho que adoraba andar entre caballos, entonces, yo hice todo lo que tenía que hacer para mandarlo a la escuela, en su momento fue a estudiar a Rio Cuarto, que era lo más cerca que tenía, hasta que cumplió los 16 años, que fue cuando le permitieron venir a la escuela de jockeys aprendices en San Isidro y desde ahí arrancó el camino para cumplir su sueño.

Y así empezó, tuvo la suerte que a los pocos meses de empezar en la escuela de San Isidro lo largaron a correr y al año, o año y pico llegó a ganar las 120 carreras.

Jorge dice que el no tuvo nada de miedo con el hecho de que Juan Cruz quisiera ser jockey, sobre todo porque él no había podido venir de chico y supo que esto lo tenía que hacer Juan, así que lo apoyo y lo acompaño en todo para que tuviera la oportunidad.

Sandra, la mamá, en cambio, sufrió y sufre mucho el tema de lo peligroso de este trabajo, pero sabe que es lo que su hijo ama, así que cada noche reza por él.

Ella me cuenta que cada vez que su hijo ha tenido alguna rodada, ella es la última que se entera, porque no la quieren preocupar, pero como toda mamá se da cuenta enseguida que pasa algo, sabe que lo único que puede hacer es acompañarlo siempre y rezar. Luego de una rodada, espera ansiosa la llamada de su hijo que, RIGUROSAMENTE, da reporte de su estado para darles tranquilidad; sin dudas sabe que sus papás están lejos y que van a tener el corazón en la boca hasta escucharlo.

Para una mamá no es fácil tener su hijo lejos, ella recuerda el momento en que se vino a la escuela de jockeys a Buenos Aires, Sandra lloró incansablemente y recuerda que fue justo para un día del padre del año 2006, Jorge lo acompaño y se quedó con el cómo por dos semanas, pero después tuvo que volver a su pueblo.

A los días de estar en Buenos Aires solo, Juan Cruz llama a su mama y le dice que quiere volver a Adelia María (Sandra por dentro no daba más de ganas de decirle veinte, pero sabía que su futuro estaba en Buenos Aires) y le dijo, -¿a qué vas a venir? ¿Qué vas a hacer acá? ¿Que penas hacer?.. Y rápidamente lo llamo a Jorge y le contó, así que el papa de Juan hablo con su patrón y este le permitió volver a acompañar a su hijo.

Gracias a ese apoyo Juan siguió con su sueño, y es algo de lo que siempre le agradece a la madre, de no haber dejado que se rinda.

Los primeros 3 o 4 meses fueron muy difíciles, Juan no quería saber nada de seguir, vino acá a vivir en un Stud que le consiguió Santiago Bedoya en San Isidro, él dormía en una piecita pero a la par tenía los boxes, y bueno, los primeros meses fueron terribles (me cuenta Jorge) –imagínate, un chico joven, levantarse a las 5 de la mañana todos los días. Fue duro pero el esfuerzo valió la pena.

¿Y el peso? ¿Le costaba o es de los afortunados que no luchan con el factor kilos?

Siempre lucho con el peso, cuando vino tenía que pesar creo que 50 y él estaba en 52, el realmente se esfuerza mucho.

¿Osea siempre se tiene que cuidar?

Siempre, por eso trota mucho, no come al mediodía, no es nada fácil. Siempre se esforzó mucho, se manejó bien pero este es un laburo de mucho compromiso y dedicación

¿Sandra, como es para vos que viva en Buenos Aires?

-A mí me gusta que viva acá, porque él está haciendo lo que tanto ama. Yo sufro mucho pero lo único que quiero es que sea feliz. Es difícil. Rezo mucho, Cuando Juan tuvo una rodada muy grande en La Plata, nos fuimos rajando de Adelia María a La Plata con el corazón en la boca. Cuando llegue, los médicos me preguntaron si estaba dispuesta a verlo, (pensa que la rodada fue muy grande y los otros caballos lo habían pisado al caer) y claro, entre, quería verlo.

Fue muy fuerte verlo así. Estuve un rato y Salí y me largue a llorar, pero es parte de lo peligroso de esto, y el ama lo que hace. Yo quiero que sea feliz porque lo amo mucho así que lo único que puedo hacer es rezar a diario por él y siempre acompañarlo.

¿Y decime, si vos hoy pudieras elegir, elegirías que tenga otra profesión?

Yo siempre elegiría acompañarlo. Si esto lo hace feliz, estaremos acá, rezaremos y lo apoyaremos. El que sea quien quiera y como quiera, que siempre va a contar con nuestro apoyo. Lo que sí, Jorge esta chocho y feliz que su hijo sea jockey, y los fines de semana él pone la computadora y cuando viene adelante peleando el disco lo escuchas gritar…VIIIIILLAGRA VIEJO NOMAS! VIIIIILLAGRA VIEJO NOMAS!  Y me pone feliz, porque cuando mi marido lo grita, se le llenan los ojos de lágrimas, se llena de orgullo. Y cuando gana, tengo a mi nieto que es hijo de Matías y Luciana Villagra, Valentín, que tiene 3 añitos y le grita igual. Sin dudas si algo tiene Juan es el apoyo de su familia.

¿Jorge, vos eras burrero?

Si! Bueno, en ese tiempo sí, pero era burrero de ir a las carreras de caballos, no de jugador. Yo no era burrero, era carrerista

¿Y como es tener un hijo jockey que corre a diario? ¿Ustedes lo siguen? ¿Lo ven todos los días?

Jorge agarra el guante y dice YO LO VEO TODOS LOS DIAS, salvo el día que hay carreras en La Plata, que no las televisan, lo sigo. Los días martes o miércoles bajo todos los programas y ya sé que carreras corre en la semana y puedo verlo. En el trabajo apenas llego lo pongo, y si por alguna razón no lo puedo ver en el día, a la noche cuando llego veo la repetición

¿Y que dice el pueblo? ¿Después de un grupo 1 vos salís a caminar inflado de orgullo no?

Y si, en Adelia María lo siguen todos, y vos salís y todos me preguntan

–Corre el nene hoy? (el nene le dicen y sí, yo orgulloso)

¿En tu pueblo reconocen al turf como una industria enorme de trabajo o se los tilda de burreros?
Y la verdad es que nos tildan de burreros, pero solamente porque desconocen. La gente nunca estuvo en un hipódromo como este, no tiene idea el movimiento y el trabajo que hay en un hipódromo desde las 5 de la mañana y durante todo el día y la cantidad de gente que hay tras el turf.

¿Lo visitan regularmente a Juan Cruz?

Nosotros en realidad vinimos al cumpleaños de Simón, todos los años venimos a su cumple, esta vez cumplió 6, el año que viene ya empieza primer grado. Esta es la primera vez que nos quedamos tantos días. Pero nos encanta poder estar con nuestro hijo, y nieto. Simón es igual a Juan, tal cual, igual en todo.

¿Cómo se siente ser papas de un ganador de grupo 1? ¿Son conscientes de eso?

Jorge responde enseguida. Sí, soy consciente y soy consciente que le fue muy bien, que gano el Anchorena, gano el Pellegrini, gano el en chile el Latinoamericano, (Sandra acota mientras Jorge habla y dice, como lloraste, como lloramos).

Y se lo merecía, porque hace rato la venia luchando y no se daba y no se daba pero al fin se dio.
Después de un rato nos despedimos, contentos de haber tenido la oportunidad de conocernos y prometiendo que si para el Gran Premio Carlos Pellegrini Juan corre alguna carrera de Grupo uno acá estarán, apoyando, queriendo y gritando Viiiiiiiiilllagra viejo nomas!

Atrás de cada laburante del turf, hay una historia que no conocemos pero que nos ayudaría a entender más que todos luchan por lo mismo. Poder concretar su sueño con amor y mucho esfuerzo

Agradezco a Jorge Villagra, Sandra Saravalli y Matías Cometto por haber compartido una tarde linda de turf conmigo

 

Constanza Pulgar
De Turf Un Poco

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